La mayor turbina eólica del mundo

La mayor turbina eólica del mundo.

 

La mayor turbina eólica del mundo

Ben Glass es un innovador muy convincente. Ya lo era de estudiante de aeronáutica cuando se le ocurrió una imprevista genialidad. Su objetivo, obtener energía limpia a bajo coste. Tuvo que darle muchas vueltas a su idea, así que es casi lógico que acabara eligiendo un instrumento que gira: la turbina eólica. La suerte estaba de su lado. Trabajó en un entorno de proximidad privilegiado bajo la tutoría de una mujer y líder extraordinaria, la profesora del MIT Sheila Widnall. Quizá no les suene su nombre pero en el instituto tecnológico estadounidense es muy respetada por sus investigaciones en dinámica de fluidos, turbulencia y aerodinámica de vehículos de alta velocidad, aviones y helicópteros. También es la co-descubridora del mecanismo de inestabilidad elíptica. Y toda una líder. Entre otros cargos, ha sido la primera mujer en EEUU que ha dirigido a toda una rama de militares en el Departamento de Defensa, en su caso, en la Secretaría de la Fuerza Aérea, bajo el mandato del Bill Clinton.

Es ella quien consiguió que, entre viaje y viaje, Ben recibiera a INNOVADORES en las instalaciones de su ‘startup’, Altaeros Energies, en los Greentown Labs (Somerville), un complejo industrial en las afueras de Boston donde se han instalando nuevas empresas relacionadas con las energías limpias, un sector en completa explosión en la Costa Este de EEUU y, en especial, en Massachusetts. Su joven empresa ha recibido financiación para el desarrollo tecnológico de aerogeneradores de instituciones como el Departamento de Agricultura de EEUU, la Fundación Nacional de Ciencias o la Comisión de Energía de California.

Ben Glass, cofundador de Altaeros Enegies, recibe a INNOVADORES en la sede de Somerville. A. PLASENCIA

 

Ben perseguía un sueño muy concreto de ingeniería: conseguir una turbina eólica ligera capaz de capturar los fuertes vientos que soplan a tan solo pocos cientos de metros por encima de la altura de los rascacielos. Resulta que estas corrientes son dos veces más fuertes y sostenidas que las del nivel del suelo. Para eso tuvo que plantearse una idea nueva y muy radical, una turbina eólica volando en el cielo. Para hacerla posible (y rentable), recombinaba varios componentes de la aeronáutica usados hasta ahora para otros fines como son las tecnologías de elevación y anclados flotantes utilizadas por los dirigibles Goodyear y los aeróstatos de vigilancia, creando una especie de dirigible hueco con la forma de un cilindro inflado con helio con una hélice eólica en su interior.

Pero el factor económico era fundamental. La generación de electricidad en zonas de costa, rurales e instalaciones remotas militares tiene un coste enorme. Así que Ben convenció a cuatro alumnos de postgrado del MIT para desarrollar un modelo de negocio tan radical como su idea de la turbina y conseguir dinero y un lugar para fabricar y probar no sólo la obtención de energía, sino otros usos potenciales del artefacto. Más tarde, Altaeros Energies fue seleccionada como finalistas junto con más de un centenar de ‘startups’ por MassChallenge, la mayor competición de nuevas empresas del mundo, por su potencial de alterar radicalmente el sistema de costes de la energía renovable, que podría ser competitiva con la de combustibles fósiles a gran escala por primera vez. Finalmente el equipo de Altaeros Energies -formado por Ben Glass (MIT Aero/Astronaútica), Adam Rein (MBA Sloan) y Alain Goubau (Harvard Law School)- consiguieron el espacio y el dinero para construir un prototipo funcional de su nueva turbina eólica en suspensión que permite obtener electricidad a bajo coste y que, como complemento, podrían servir como fuentes de conexión a internet y servicio de telefonía móvil de zonas alejadas.

El interés de Glass por la ingeniería es vocacional. En el colegio ya construyó un cohete de dos metros con motor de combustible líquido en el taller de un amigo de mi padre. «Esa experiencia de construir cosas con las manos, me llevó al departamento de ingeniería aeroespacial del MIT», comenta. «En mi primer año de carrera, trabajé en el laboratorio de Propulsión Aeroespacial construyendo un prototipo de coche propulsado por energía solar, que era capaz de cruzar todo EEUU y también Australia», recuerda, «fue una experiencia que me enseñó a realizar todo el proceso completo de una ingeniería y el proceso instrumental en el desarrollo de la tecnología».

La tecnología recombina componentes de la aeronáutica creando un dirigible hueco con una hélice en su interior

 

Durante sus estudios superiores, entró en la comunidad de la energía eólica. Después de construir siete turbinas, se empeñó en «ir más allá de las mejoras incrementales del propio sector eólico». Con esa idea en mente, se topó con un sector, el de las fuentes en altura de energía limpia, «uno de los más grandes recursos que sigue sin aprovecharse». Su conocimiento y experiencia en ingeniería aeroespacial fue fundamental para la resolución del problema. Además, contaba con un entorno privilegiado. «El ecosistema ayudó mucho, tanto para energía como para emprendedurismo», indica. En la parte técnica, Glass contó con la supervisión de la profesora Widnall; en la emprendedora, con la Escuela de Negocios del MIT. «Hay mucha interacción entre estudiantes de ciencias, de negocios y de ingeniería; así que fui a una clase que reunía a los tres tipos de alumnos y conocí a mis cofundadores», explica.

Altaeros Energies está desarrollando una tecnología limpia que puede «cambiar las reglas del juego de los costes de energía a gran escala». «Hoy por hoy no hay alternativas a la generación por diésel y hay lugares que están pagando más que cualquier otro sector para obtener la energía que necesitan para subsistir», destaca. El joven equipo es consciente de que para obtener un gran impacto, tiene que hacer un producto para el mercado, no únicamente un prototipo funcional. «Por eso nos hemos centrado en recorrer el camino más corto hacia el mercado real para comercializar esta tecnología y no solo construir una tecnología muy chula e impactante con muchas cosas, algunas de ellas tal vez innecesarias», sentencia. Esa meta es la que ha llevado a la empresa ha trabajar con la Autoridad de Energía de Alaska, que ya ha subvencionado el primer proyecto de una turbina aérea, que empezará a funcionar a finales de 2015. «Este sistema batirá el récord como turbina eólica más alta del mundo», afirma. Además de recibir fondos de investigación públicos, la idea ha entusiasmado a inversores privados, permitiéndole ostentar una «muy buena» posición para comercializar la primera turbina eólica aérea del mundo.

Fuente: El Mundo.

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